12 jun. 2017

Berlín alerta del “riesgo de guerra” en la disputa con Qatar

Berlín alerta del


“Existe el riesgo de que esta disputa conduzca a una guerra”. Es la advertencia que ha voceado este sábado el ministro de Asuntos Exteriores alemán Sigmar Gabriel a propósito del bloqueo a Qatar impuesto por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto. Una alarma a la que se ha sumado Rusia a punto de cumplirse la primera semana de unas medidas aplaudidas por el presidente estadounidense Donald Trump, un apoyo incondicional al que Riad se aferra para ignorar las crecientes llamadas al diálogo.

“Después de las conversaciones mantenidas esta semana, he comprendido la seriedad de la situación pero creo que hay buenas oportunidades para lograr progresos”, declaró Gabriel en una entrevista con el diario alemán Frankfurter Allgemeine. Desde que estallara el litigio, el jefe de la diplomacia germana ha celebrado encuentros con sus homólogos saudí, qatarí y turco y ha cruzado llamadas telefónicas con sus contrapartes de Irán y Kuwait, el país que está tratando de mediar en el rifirrafe más grave en los 36 años del Consejo de Cooperación del Golfo.

Marcados por la discreción, los contactos para rebajar la “dramática” tensión detectada por Gabriel en las relaciones de los países árabes implicados se han intensificado en las últimas jornadas. “No podemos estar contentos con esta situación cuando las relaciones entre socios no dejan de empeorar”, aseveró este sábado el ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov tras reunirse en Moscú con su homólogo qatarí Mohamed bin Abdelrahman al Zani. “Estamos a favor de resolver cualquier desacuerdo a través del diálogo”, agregó Lavrov tras subrayar que su país está “preparado para hacer todo lo que esté en su mano” para desbaratar la crisis.

En un intento paralelo de cosechar avances, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan -aliado de Qatar y dispuesto a incrementar la presencia de sus tropas en el emirato- se reunió este sábado con el ministro de Exteriores de Bahréin. Ankara y Berlín han instado al levantamiento de un bloqueo que, de mantenerse, podría tener serios efectos para la economía regional y las inversiones estadounidenses y europeas. El canciller qatarí insistió en que su país ha sido aislado por sus “políticas progresivas y exitosas”. La alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, pidió diálogo y confió en la mediación kuwaití para desactivar la disputa.

Una violencia verbal sin precedentes amenaza con prolongar un pleito que, a pesar de la acusación de “apoyo al terrorismo” esgrimida por la monarquía saudí, tiene su origen en la incómoda política exterior de Qatar, que ha proporcionado amparo a los Hermanos Musulmanes -un movimiento islamista que renunció hace décadas a la violencia- y ofrecido una narrativa alternativa a la represión de las revueltas árabes a través de su televisión Al Yazira. “Lo que no se entiende aún es el porqué de esta agresividad y la ausencia de advertencias graduales. Se fue a degüello”, opina a EL MUNDO el politólogo argentino Luciano Zaccara, profesor de la Universidad de Qatar.

El cierre total del espacio aéreo, marítimo y terrestre no ha sido la única medida. Abu Dabi ha amenazado con castigar a entre tres y quince años de prisión y multas de 500.000 dirham (unos 121.000 euros) a quienes muestren públicamente “simpatías” hacia el país vecino. En el caso de Bahréin, el ministerio del Interior ha establecido penas de un lustro entre rejas y multa económica para quienes se muestren favorables al emirato o censuren las medidas tomadas por el monarca. El viernes, en otra acción coordinada, los firmantes del bloqueo divulgaron una lista de 59 personas residentes el emirato y una docena de organizaciones acusadas de terrorismo.

Las consecuencias podrían agravarse si la riña se enquista. Los ciudadanos qataríes tienen dos semanas para abandonar los países vecinos, con los que existen profundos lazos históricos. Precisamente el viernes el secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson citó “las consecuencias humanitarias” de un bloqueo que amenaza con dividir familias y herir la lucha regional contra el autodenominado Estado Islámico. La principal base aérea estadounidense de Oriente Próximo está ubicada en el extrarradio de Doha.

“Los mensajes son muy claros. Los medios de comunicación de los países vecinos abogan por un cambio en la cúspide del poder qatarí pero no parece probable que Doha vaya a acceder a las exigencias. Cualquier cesión se vería como una renuncia a la soberanía qatarí. Y el emir no lo va consentir a menos que se halle completamente acorralado y ése no es el escenario actual”, comenta Zaccara. El bloque encabezado por Riad ha guardado silencio acerca de las llamadas al diálogo lanzadas por Rusia, Alemania y Tillerson, desautorizadas más tarde por las declaraciones de Trump.

La retórica del republicano mantiene envalentonados a saudíes, emiratíes, bahreínies y egipcios. El presidente egipcio, el ex jefe del ejército Abdelfatah al Sisi, se deshizo en elogios al referirse a la postura de Trump en “la formación de un frente unido para combatir el terrorismo a todos los niveles” tras mantener el viernes una conversación telefónica. Las agencias de noticias estatales saudí y bahreiní, por su parte, insistieron este sábado en que Qatar debe cambiar su política. “Luchar contra el terrorismo y el extremismo no es ya una opción”, advirtió un despacho citando fuentes gubernamentales.


Fuente: Geopolitico.es

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